Thursday, May 04, 2006

Anéctoda chistosona...

Pues este es un post muy rápido, ya que la verdad estoy un poquito cansado, pero no quería dejar pasar mucho tiempo sin uno; ya que agradezco de corazón la gente que se mete aquí para leer. Y a todos ellos pues saben que se les agradezco, ya que sencillamente el tomarse el tiempo para dedicarse a leer tanto babosadas como aventuras “divertidas” me hace darme cuenta o que escribo “mas o menos” o que sencillamente la gente se mete para reírse lo mal que escribo. Más adelante contaré del curso de animadores, pero es después.

Quería contar que pues ayer tuve una aventura “divertida”; resulta ser que como cada miércoles me preparé para mi partido semanal de fútbol rápido, en una cancha que está por mi casa, como a 10 minutos y la verdad pues se antojaba que estaría bueno. El caso es que dejé el coche en un terreno junto a la cancha, donde por cierto, somos el último equipo en jugar, y pues cuando acaba el partido apagan todas las luces. Ya que estaba estacionado, me bajé con mis pants, (no “el pants” como dice Mario) y mi sudadera con gorrito y bolsas. El caso es que ya que estaba fuera del coche y cerrado, pues si sentí que traía mi cartera; pero no las llaves del vehículo. ¡No puede ser! La verdad era una mentada, sencillamente porque como alguien puede ser tan guey. Para eso pues me tranquilicé y pues pensé que podía ir a mi casa por las llaves de repuesto, pues está a 10 minutos, que no es tanto.

Mario me prestó su coche, y al empezar el último cuarto, me lancé en su Tsuro a mi casa, para ir por el duplicado. Pero claro, no podía faltar que los típicos taxis estaban bloqueando la calle para ver quien agarraba pasaje (no se porque se pelean, pero cada quien persigue la chuleta como puede). Pues al final llegué a mi casa, tomé las llaves y cuando iba de regreso, pues la verdad empezó a llover como si Dios estuviera llorando. De la nada empezó a caer el agua, pero durísimo, así que el regreso tuvo que ser lento, añadiéndole que los limpiadores de Mario solo ensucian mucho más el parabrisas.

Pude por fin llegué a la cancha cuando estaba todo apagado, y Mario esperándome bajo la lluvia (que ameno) cuando pues ya abrí el coche y lo prendí con las llaves de repuesto. Cuando salimos del terreno lo cerraron con candado y lo apagaron todo, así que nos decidimos a ir a cambiar estampas del famoso álbum del mundial; cuando de repente me doy cuenta que no encuentro las llaves del coche. ¡No es posible!, por lo que me paro y pongo a buscarlas como loco, y nada de nada, por lo que me di vuelta en U pensando que lo dejé tirado en el terreno.

Obviamente al llegar pues estaba todo cerrado y lloviendo a cántaros, por lo que pues pensé que lo mejor sería ponerme mis pants y la sudadera para saltarme la barda como vil ratero. Pero pues ya cuando estaba todo vestido y listo para irme, de repente siento un pequeño bulto en la sudadera. Y si; como adivinaron, las malditas llaves estaban en mi bolsa de la sudadera, es decir, todo el tiempo estuvieron ahí y el menso de Marco jamás se le ocurrió buscar ahí.

Se aceptan burlas y críticas a la ineptitud.. jejejeje

Sunday, April 23, 2006

La Pamplonada del 2001 (3 y final)...

Después de haber sobrevivido a la “experiencia” de estar junto a los toros corriendo, de salvar el pellejo y vivir de cerca la muerte, pues la parte de la adrenalina bajó mucho. Creo como lo he dicho, es algo que no volvería a hacer en mi sano juicio, pero pues la verdad una vez que lo hice, es experiencia para contarles a tus nietos y a cualquier persona que quiera leer este blog. El chiste es que como me quedé en la parte pasada, pude encontrar a Mario, a Christian y a Lalo (hermano de Mario) en la plaza para poder irnos de regreso a Barcelona; que como recordarán, era nuestro “refugio” (ya que ahí estaba nuestro hotel, maletas, dinero y vida). Comentamos experiencias y vivencias, al mismo tiempo que la adrenalina, a lo cual eran como las 8:30 de la mañana.

Si nos ponemos a contar el tiempo, pues llevábamos toda la noche sin dormir y en la “parranda” (Ok, no cuenten mis horas de sueño, pues no son válidas), así que pues ya estábamos cansados, incluyendo el bajón de adrenalina que nos vino. El caso es que nuestros boletos salían a las 12:30 del día, por lo que pues teníamos que esperar un buen rato a nuestro tren de regreso. Lo primero que hicimos fue tomar un camión hacia la terminal de trenes, cuando el chofer nos identificó como mexicanos y nos dijo que se había encontrado la cartera de un paisano nuestro en el camión hacía rato. Que nos la daba para ver si encontrábamos a este cuate y regresársela. Lo que me llama la atención aquí, es que fue una persona honrada al darnos una cartera y no “clavársela” como la mayoría de las personas lo hubiera hecho. Pero por otro punto, no se si se quiso desprender de ella a temor de una demanda, además no se si pensó que en México todos nos conocemos y sería fácil decir algo así como: “Ah, mira, es la cartera de Pepito, llegando a casa se la devuelvo y de paso saludo a sus papás que hace rato que no veo”.

Lo curioso aquí es que sin saber el chofer, nos dio la cartera de un cuate que estuvo tomando con nosotros la noche anterior, es decir, de alguna forma habíamos platicado con el y lo habíamos conocido. Y curiosamente ese cuate también estaba en Barcelona, y venía su teléfono de ahí, al igual que su mail. Entonces sin querer, el chofer le dio la cartera a la persona indicada. Mas adelante en el viaje, Lalo fue a dejarle la cartera a este tipo y fue la persona más feliz. Pero pues creo que esa es una anécdota muy buena para contar, pues no siempre las cosas ocurren así: ¿o me equivoco?

El chiste fue que llegamos a la estación en 5 minutos, o sea faltaban 4 horas para irnos, y no teníamos dinero para desayunar. No había un lugar para quedarnos y por obvias razones, en Pamplona había muchas cosas cerradas (los barrenderos seguían recogiendo borrachos y botellas), por lo que la espera se hacía eterna. Y si a eso le sumamos que estábamos fundidos por la desvelada y el alcohol, entonces no es de amigos hacer ese tipo de cosas. Por lo que Mario decidió a dormir en la estación, pero de la forma más elegante: en el piso de la misma. No había tardado mas de 2 minutos cuando el cuidador le dijo que no podía hacer eso, por lo que lo “corrió” de la estación y lo exhortó a no dormir en el piso, y que si lo quería hacer pues lo hiciera afuera, junto con los otros “crudos” que esperaban el tren. Y pues si, la verdad había mucha gente jetona afuera, pero dormirse en el vil piso ya no es algo divertido, teniendo en cuenta que te daba todo el sol en la cara y que eso es mucho peor que descansar como un servidor en la banca de un parque, ya que es mas duro y menos “elegante” (Mario ya esta acostumbrado a dormir en el piso, pues es todo un indigente).

Ya estaba yo harto de eso, así que de repente vi que como a 40 metros de la estación había un parquecito muy rico, y pues decidí aventurarme al mismo. Cual fue mi sorpresa que encontré un lugar sin gente, tranquilo y con mucha sombra, pues tenía árboles lo suficientemente grandes. Pero lo que mas me llamó la atención fue que había “camas” iguales a las de mi “noche” anterior (entiéndase bancas), por lo que ni tardo ni perezoso me lancé a acostarme en una de ellas. Y pues claro, ya sin la presión de un policía y con sombrita, pues descanse lo “suficiente” para pasar esas 4 horas de espera, aunque siempre te despiertas cada 10 minutos para evitar que te asalten o te bolseen (la paranoia siempre presente, claro está). Así que la banca y yo fuimos uno mismo de nuevo, pero ahora con la vista de un parque verde y frondoso. No se bien, pero creo que Mario se quedó jetón en el piso de afuera de la estación, y la gente hasta le aventó monedas pues lo vieron como indigente (claro, hasta despierto lo hacen las personas).

Ya llegó la hora de abordar el tren, y del viaje de 4 horas, pues no sentimos nada, ya que simplemente caímos como tapa de excusado, por lo que no me enteré como es que llegamos a la estación, y como perforaron los “boletos” del tren cuando nos bajamos. Llegando al hotel, obviamente lo primero fue comer algo, y descansar, al mismo tiempo que bañarme, pues el acostarse en las bancas del parque y andar de noches de “fiesta” no es precisamente algo muy limpio que digamos. Pero bueno, como deben de suponer, Mario llevaba como 3 días sin hacerlo y ya hasta las moscas lo odiaban por “sucio”.

Ese fue el viaje a Pamplona, todo lo involucrado y lo que me tocó vivir a mi, claro que por otra parte, como lo he dicho, el correr de nuevo con los toros es algo que no repetiría, simplemente porque igual ya no lo cuento esta vez, y la gente se tendrá que conformar con las leyendas de mi vida, en lugar de yo poder transmitirlas de viva voz a ustedes. Los nombres y lugares de las cosas NO fueron cambiados, para que si ustedes conocen a alguno de los agraviados, se puedan burlar libremente de él, o de las situaciones vividas (sobretodo de Mario). Y para acabar un chistorete: ¿Por qué Cuauhtémoc Blanco está agradecido con Lavolpe?, pues porque le dio cuello. (duh).

Buena semana a todos, y ya viene un puente.

Sunday, April 16, 2006

La Pamplonada del 2001 (2)...

Pues ahora continuaré la “mágica” segunda parte del gran y hermoso viaje a la Pamplonada del 2001, donde aprendí muchas cosas (más que en la escuela) y que además me sirvió para entender el famoso misterio de cómo es posible tomar alcohol súper corriente en una fiesta y no quedarse ciego en el intento. Además que fue una de las experiencias mas divertidas, teniendo en cuenta que para el futuro, es muy difícil que pueda repetirla (claro, si el alcohol te da chance, además que simplemente no creo viajar a Europa en verano en los próximos 2 años).

Pero pues me quedé en que una banca puede ser una de las mejores compañeras para dormir en un viaje, ya que para descansar son súper ortopédicas, mejor que un colchón y más baratas (quien te ofrece dormir a la luz de las estrellas tan cómodo). Y pues para agregar, ya entiendo porque el periódico es la elección de los vagabundos, pues no cualquier material te mantiene informado y a la vez calientito. El caso es que como a las 5:00 am uno de esos “policías” que “cuida” los lugares públicos me despertó pues no era legal dormirse en la calle, y que tenia que llegarle. Igual el no entendió que era simplemente un método para descansar, pero en fin, me “levanté” y todavía credo (aclaración: credo es estar en el limbo entre jaladón, desvelado y crudo) busqué una tienda a comprar café (en el parquecito apareció mágicamente Christian dormido también) para intentar hacer pasar el efecto, y así prepararnos para el encierro de los toros. No recuerdo cómo haber encontrado a Mario y su hermano en el camino, si Pamplona es algo grande Por cierto las calles ya estaban llenas de basura, pero no eran solo vasos y ya, sino botellas enteras y borrachos tirados. En fin, llegué a una tienda y después de 2 expresos algo cargadones, regresé al planeta tierra (o algo así).

Ya era más de mañana, y estábamos esperando que soltaran a los toros, pero supuestamente hay reglas, como la que los turistas, las mujeres y los borrachos no pueden correr (por seguridad) y aunque pues yo rompía una regla y media de esas (borracho y turista), pues nos metimos al callejón (Mario rompía dos reglas; la primera y la segunda). El chiste es este, a las 7:55 más o menos empieza el rezo a “San Fermín” que los habitantes hacen, ofreciéndole la corrida; a las 7:58 sueltan un “chupinazo” que es el equivalente a un cohetón para que los toros se despierten y ataranten; y finalmente a las 8:00 truenan el segundo chupinazo para abrir la reja donde están los animales y empiece el encierro. Lo importante que hay que ver es que la tradición venía de que antes para llevar a los toros de el encierro a la plaza, se hacía esto, pero pues la gente poco a poco se empezó a meter, hasta que se hizo tradición. Ahora bien, el recorrido son como 800 metros y pues tiene doble barda en algunos lugares, la primera para poder saltar en dado caso que te quieras salir, y la segunda para los turistas que están viendo. Aclaro que posiblemente algunas cosas de éste párrafo pueden estar mal, así que si alguien sabe como se hace exactamente, me lo informe y así no decir cosas por decir, sino con bases de conocimiento.

El caso es que pues brincamos todos dentro, pero pues nos fuimos casi al principio, es decir como a 15 metros de donde se abren las puertas para que salgan los toros. Y pues mi “gran” idea era correr hasta la plaza de toros, y me veía como todo un campeón llegando antes que los toros, así como el héroe del día. Pero creo que ahí es donde el alcohol barato me desbarató algunas neuronas, pues no consideré que un animal que pesa media tonelada y que tiene 4 patas, puede correr más rápido que cualquier ser humano, además de que es peligrosamente mortal. No se en que momento perdí a todos, pero me quedé solo esperando para correr, y el caso es que simplemente al escuchar el segundo chupinazo la adrenalina te corre por todo el cuerpo, te sientes súper nervioso y además corres como el demonio. No sabes porqué pero la gente empieza a correr también; algo así como una estampida humana. Entonces pues de repente empiezas a sentir como los toros te salen por detrás y empiezan a perseguirte, y por más rápido que corras, solamente ves a esos monstruos pasar a tu lado.

Y pues es aquí cuando viene la parte central de la historia, ya que estando corriendo a través de los toros, pues sencillamente como a medio metro de mí, venía atrás un como holandés o algo así. Y de repente un toro empieza a correr en nuestra dirección. Por más que aceleraba nada más no cedía el animal (en sentido literal y figurado) y pues al holandés le llega a dar un tope contra la pared, el cuate este sale volando hacia la barda y cae al suelo; todo esto a una velocidad impresionante. Aquí es cuando creo que el efecto del vino se pasó por completo y me puse a pensar “¿qué estoy haciendo aquí?” por lo que me salté la bardita huyendo de la corrida, sintiendo el tiempo demasiado lento, ya que pues si en el inter un toro venía y me cornaba la pierna, todo acababa para mi. Lo más impresionante es que si no hubiera estado el holandés tras de mi (sin albur) pues el toro me hubiera aventado a mi contra la pared. Cuando voltee a ver el holandés estaba en el suelo con un charco de sangre, me espante mucho, pero llegó el señor de la Cruz Roja para atenderlo y me dijo que solo tenía sangre de la oreja, pues se había desmayado, pero no era nada grave (en sí corrí como 10 segundos, pero si parecía una eternidad, tomando en cuenta todo lo que pasó).

Ya una vez que pasó todo el relajo, pues simplemente busqué a Mario y a todos en el lugar donde dijimos que nos íbamos a ver, y pues todos tenían una expresión de adrenalina en la cara, con un poco de espanto y emoción. Y pues tuve que hacer mi último acto no conciente, que fue marcar en ese momento a México para avisarle a mi mamá lo que había hecho, como corrí y como me salvé de los toros (ah, maldito vino, no quería morir de mi cuerpo). La próxima vez les contaré el final de todo esto, que no es muy emocionante ya, pero tiene sus tintes divertidones.

Por cierto, ya salió el álbum Panini del mundial, y pues ya tengo un buen de repetidas, parece ser que la selección de Brasil y la de México son las más complicadas para conseguir. Si alguno de ustedes también lo colecciona, díganme para intercambiar. Y buen inicio de semana, después de la Semana Santa.

Sunday, April 09, 2006

La Pamplonada del 2001 (1)...

En el 2001 tuve mi primer y único viaje a Europa, (hasta ahora, pues si quiero regresar) y pues creo que viajé como cualquier estudiante lo hace; de la forma más básica, pobre y elegante: de mochilazo. Algún día hablaré mas del viaje, pero pues puedo decir que fui con Mario, su hermano y un amigo nuestro llamado Christian (que no lo he vuelto a ver desde hace como 3 años); el propósito del viaje, era también ver a la que en ese momento era mi novia. Se llamaba Martha Otero y pues como su papá era gallego, pues iban cada verano a España, por lo que se acentuaron mis ganas por ir, ya que imaginen, irse a Europa con tu mejor amigo y de paso estar con tu novia, creo que eso es algo se tiene que vivir. En general estuvimos un mes en el cual estuvimos en España (Madrid, Barcelona, Galicia, Toledo y Pamplona) al igual que 3 días en Inglaterra. Pero pues creo que de las anécdotas más importantes y muy divertidas se cuentan las de Pamplona, donde me tocó vivir las fiestas de San Fermín.

Estaba todo planeado, desde el hecho de tener los boletos de tren, hasta las cámaras de fotografías, listo para poder emprender el transcurso. De hecho me comentó Mario que la opción para ir es llegar en la noche a Pamplona, quedarse a toda la fiesta y finalmente esperarse al encierro que es a las 8 de la mañana aproximadamente. Una vez que los toros corrieron por los callejones, el pueblo muere hasta la siguiente noche, por lo que es necesario irse como a las 12 del día si es que no tienes hotel por ahí. Como dije, todo lo teníamos planeado, pero un detalle no consideramos: el tiempo que tardó Mario en ir a la peluquería.

Dejen me explico, resulta ser que la famosa tienda Zara (ropa piche, pero precio caro) en Barcelona tenía una boutique donde te podías cortar el cabello (que payasada la verdad) y pues ¿Por qué no? Mario decidió que el mejor momento era ir faltando una hora para que el tren saliera de la estación. Y resultó cierto, pues por mas que corrimos, nos quedamos viendo como el tren se alejaba de la estación y nosotros con todas las cosas preparadas (a eso hay que añadir que los boletos ya estaban agotados para irse en tren) incluyendo el boleto de regreso el siguiente día a las 11 de la mañana. Obviamente todos le pegamos a Mario hasta que nos cansamos (que en realidad no fue mucho tiempo, pues considerando que comíamos poco, no teníamos fuerzas) y nos pusimos a pensar en la mejor forma para poder llegar sin desperdiciar los boletos de regreso (la opción de poner a Mario a vender chicles tampoco nos gustó, pues lo podían deportar de regreso).

Al fin pudimos conseguir un transporte, que fue un camión que salía hasta allá, pero obviamente hacía mucho más tiempo y era más incómodo que el tren. Además que nos pasaron películas dobladas en castellano de España, el mendigo autobús hacía paradas cada 2 horas para que consumieras en las tiendas especializadas, donde se tiene convenio con la compañía de camiones. Al final llegamos a Pamplona como a las 10 de la noche cansados y molidos, pero no había la opción de descansar, pues además de que había mucha gente, no teníamos donde dormir, pues como dije, en 12 horas aproximadamente salía el tren de regreso.

Lo primero fue cenar, así que en un puesto callejero encontramos que alguien vendía una cosa llamara “butifarra” (es un embutido catalán, pero quien sabe de qué) y pues era barata. Yo vi a la butifarra como un peperami pero de color más obscuro, y pues tenía el sabor de chorizo, así que no fue mucho el cambio de sabor. Así que eso fue nuestra “gran cena” (es como si un extranjero viene a México y cena en un puesto de la calle donde venden “tacos campechanos” y no sabe de que son), además de un “rico” calimocho (vino muy corriente con coca). El puesto estaba lleno de extranjeros, que me imagino que como nosotros no sabían que cenar y como fue lo primero que vieron, fue su opción. Una vez que cenamos, nos dispusimos a buscar lo siguiente que se hace en Pamplona: tomar.

Al ser las 10, casi las 11 de la noche, todas las tiendas están cerradas, por lo que el poder encontrar una fue toda una odisea, tomando en cuenta que estaba muy chiquita y que el dueño le veía a todos la cara de turistas, por lo que el precio lo subía como le daba su regalada gana. Para no hacer largo el cuento, les diré que para nosotros 4 compramos 8 botellas de vino (entre espumoso, blanco, tinto y no se que más), en total salió en 120 pesos mexicanos; si, se que suena barato, pero quien sabe que rayos nos tomamos, lo bueno es que nadie se quedó ciego, solo a Mario le afecto en su lenguaje… ah perdón, el nació así. No se puede describir la forma en que empezamos a darle vuelo a la hilacha con ese vino, pero si puedo decir que el primero en no estar cuerdo con su mente y su cuerpo fue Christian, ya que en algún momento se vio afectado por los efectos etílicos que en una calle llamada “Rua de los Baños” (calle de los baños…. apa nombrecito para una calle de la ciudad donde hay muchos borrachos) descargó su vejiga, argumentando que el nombre decía eso y que la verdad se le hacía normal hacerlo (creo que cualquiera podría pensar eso ¿Qué no?).

Tiempo después recuerdo que nos encontramos a un grupo de mexicanos y de alguna forma empezamos a cantar el “Cielito lindo” (lo se, a uno le brota el “nacionalismo” solo por estar 4 días fuera de casa), “El Rey” y no se que otras canciones. El chiste es que de repente cada vez que los veíamos cantábamos algo, eso si, entre más pasaba el tiempo, la canción tenía unos acentos distintos, y las palabras se alargaban. Por otra parte, Christian vio un vendedor de collares como africanos o algo así y compró 4, uno para cada uno de nosotros. Y pues el escenario es lo mejor, 4 mexicanos con collares y cantando, no es la mejor imagen que uno puede dar de su país. Por lo que sé, a Mario y a su hermano Lalo el vino les hicieron los mandados, pero a un servidor que no está totalmente familiarizado con tomar vino de “baja categoría” (ni de buena, de hecho creo que ni se apreciar una buena bebida) le pasó lo mas divertido. De alguna forma, siendo las 2 de la mañana y medio fundido, pues la opción es dormir, y que más si es en la banca del parque central de Pamplona; si, como todo un buen vagabundo. Y para acabarla de fregar, Lalo me tapó con periódicos, no se si por buena persona, o por el afán de que la gente se riera de mi como todo un vago.

Pronto contaré la segunda y mágica parte, donde viene la corrida de los toros, donde creo que lo mejor fue la adrenalina y el que no lo vuelvo a hacer. Pero de mientras espero que todos tengan un buen inicio de semana santa, y que los que tiene vacaciones a partir del lunes lo disfruten, pues yo solo tendré a partir del jueves (no puedo pedir una vacaciones… acabo de entrar.. jaja).

Tuesday, April 04, 2006

Primer día de trabajo...

Pues si, como les dije, a partir del 3 de abril empecé a trabajar en Monsanto, una de las empresas mas grandes en cuanto a Argoproductos, venta de semillas e investigación tecnológica se refiere. Y pues ayer fue mi primer día de trabajo oficial. El primer día de trabajo en una oficina nueva siempre es sinónimo de que hay nervios, de que existe la incertidumbre y sobretodo que al final no sabes como empezar y ni vas a dar el ancho. Todo esto es normal y fueron cosas que me pasaron por la cabeza, sobretodo el fin de semana pasado, a punto de entrar a trabajar; pero pues parece ser que mientras muchas de esas cosas solamente eran pasajeras, hay otras que quedan en el aire y no se como resolverlas.

Primero, me dijeron que tenía que entrar a las 8:30 de la mañana y que salgo a las 6 de la tarde (con una hora y media para comer) pero la verdad es que todos los horarios son relativos, así como puedes salir a las 5:30 súper cómodo, de la misma forma puedes quedarte a trabajar sin ver la luz del día en ningún momento. Por eso que me levanté a las 7 de la mañana (maldito horario de verano, fue como si me levantara a las 6) para emprender el primer día de trabajo. El tráfico está horrible para subir a los puentes de Santa Fe desde las Águilas, pero es el único medio que tengo para hacerlo, además que la ventaja es que simplemente no vivo tan lejos, por lo que puedo despertar tarde y con toda la comodidad del planeta.

Al llegar al trabajo, me recibió mi nueva jefa, con la que di el primer tour “oficial” dentro de la empresa. Es curioso, pero la verdad por mas que traté de aprenderme los nombres, no pude, solo veía caras y me respondían con la misma frase “bienvenido Marco, lo que necesites” (caray, necesito muchas cosas en la vida, pero dudo que tu las cumplas). Después de que me presentaron a todas las personas (y me quedé igual en cuanto a nombres antes del tour) pues llego el dude de Recursos Humanos para darme lo que es el contrato, firmar nuevos papeles y atarantarme con la nueva información.

Resulta ser que hay una política de manejo de vehículos, pues como ellos transportan productos y demás, para la gente que hace este trabajo son súper estrictos, pero es tanta la cultura del “buen manejo” que se tiene implementada que es impresionante ver que aplica para uno mismo como persona. Me explico. Si yo voy manejando sin cinturón de seguridad en MI coche, y alguna persona o jefe de la empresa me ve, pues pueden llamarme la atención, a tal grado que si provoco un accidente de autos donde tuve la culpa yo, pero con toda la imprudencia del planeta, pues igual puede ser causa de despido. No es que yo maneje mal, ni que pueda ser que me corran por cualquier cosa, pero es una cultura que se aplica para la gente que trabaja, sobretodo para aquellos que no saben como conducir (no manejar, pues todos sabemos hacerlo). Como digo, es una política principalmente para los que tienen coches de la empresa, o para los transportistas, pero que llega incluso a afectar a todos los que están dentro.

Después de darme toda esa explicación, pues me quede a picarme los ojos, a no hacer nada y simplemente a leer el libro del Quijote en línea. No es que no quiera ser productivo ni que me falte iniciativa, pero sencillamente como están cerrando proyectos en los cuales yo no tengo razón de ser, pues sencillamente no puedo hacer mucho la verdad. No puedo quejarme, estos primeros días son ricos, pero conforme vaya pasando el tiempo, creo que me querré volver chango con todo lo que tengo que hacer. Ah y por cierto, muchas gracias a Rosalba, pues me presentó a un amigo suyo (Ro), el cual trabaja también ahí y pues me recibió y me saludó muy bien.

Estamos empezando, y la verdad espero que todo este muy bien.

Update: Hoy en mi segundo día, aprendí que la gente como a la una de la tarde (cuando yo comía mas tarde), que me empezaron a explicar mas cosas y que finalmente, hay que empezar a saludar mas a la gente, para que te reconozcan.

Thursday, March 30, 2006

Leonardo...

Este es Leonardo, el hijo de la Basura. Hay que darle un aplauso a él y a Erika, por hacer las cosas tan bien. ¡Bienvenido Leo!

Saturday, March 18, 2006

Un rector chistoso...

¿Qué obtenemos cuando al rector Juan Ramón de la Fuente lo rasuramos? pues nada más y nada menos que a ¡Mr Bean!. Así que ya sabemos, cuando diga, actúe o simule algo chistosón, es porque realmente le nació, y no lo improvisó. Hasta la corbata es la misma, uno de los tantos detalles elegantes de la vida.