Sunday, April 23, 2006

La Pamplonada del 2001 (3 y final)...

Después de haber sobrevivido a la “experiencia” de estar junto a los toros corriendo, de salvar el pellejo y vivir de cerca la muerte, pues la parte de la adrenalina bajó mucho. Creo como lo he dicho, es algo que no volvería a hacer en mi sano juicio, pero pues la verdad una vez que lo hice, es experiencia para contarles a tus nietos y a cualquier persona que quiera leer este blog. El chiste es que como me quedé en la parte pasada, pude encontrar a Mario, a Christian y a Lalo (hermano de Mario) en la plaza para poder irnos de regreso a Barcelona; que como recordarán, era nuestro “refugio” (ya que ahí estaba nuestro hotel, maletas, dinero y vida). Comentamos experiencias y vivencias, al mismo tiempo que la adrenalina, a lo cual eran como las 8:30 de la mañana.

Si nos ponemos a contar el tiempo, pues llevábamos toda la noche sin dormir y en la “parranda” (Ok, no cuenten mis horas de sueño, pues no son válidas), así que pues ya estábamos cansados, incluyendo el bajón de adrenalina que nos vino. El caso es que nuestros boletos salían a las 12:30 del día, por lo que pues teníamos que esperar un buen rato a nuestro tren de regreso. Lo primero que hicimos fue tomar un camión hacia la terminal de trenes, cuando el chofer nos identificó como mexicanos y nos dijo que se había encontrado la cartera de un paisano nuestro en el camión hacía rato. Que nos la daba para ver si encontrábamos a este cuate y regresársela. Lo que me llama la atención aquí, es que fue una persona honrada al darnos una cartera y no “clavársela” como la mayoría de las personas lo hubiera hecho. Pero por otro punto, no se si se quiso desprender de ella a temor de una demanda, además no se si pensó que en México todos nos conocemos y sería fácil decir algo así como: “Ah, mira, es la cartera de Pepito, llegando a casa se la devuelvo y de paso saludo a sus papás que hace rato que no veo”.

Lo curioso aquí es que sin saber el chofer, nos dio la cartera de un cuate que estuvo tomando con nosotros la noche anterior, es decir, de alguna forma habíamos platicado con el y lo habíamos conocido. Y curiosamente ese cuate también estaba en Barcelona, y venía su teléfono de ahí, al igual que su mail. Entonces sin querer, el chofer le dio la cartera a la persona indicada. Mas adelante en el viaje, Lalo fue a dejarle la cartera a este tipo y fue la persona más feliz. Pero pues creo que esa es una anécdota muy buena para contar, pues no siempre las cosas ocurren así: ¿o me equivoco?

El chiste fue que llegamos a la estación en 5 minutos, o sea faltaban 4 horas para irnos, y no teníamos dinero para desayunar. No había un lugar para quedarnos y por obvias razones, en Pamplona había muchas cosas cerradas (los barrenderos seguían recogiendo borrachos y botellas), por lo que la espera se hacía eterna. Y si a eso le sumamos que estábamos fundidos por la desvelada y el alcohol, entonces no es de amigos hacer ese tipo de cosas. Por lo que Mario decidió a dormir en la estación, pero de la forma más elegante: en el piso de la misma. No había tardado mas de 2 minutos cuando el cuidador le dijo que no podía hacer eso, por lo que lo “corrió” de la estación y lo exhortó a no dormir en el piso, y que si lo quería hacer pues lo hiciera afuera, junto con los otros “crudos” que esperaban el tren. Y pues si, la verdad había mucha gente jetona afuera, pero dormirse en el vil piso ya no es algo divertido, teniendo en cuenta que te daba todo el sol en la cara y que eso es mucho peor que descansar como un servidor en la banca de un parque, ya que es mas duro y menos “elegante” (Mario ya esta acostumbrado a dormir en el piso, pues es todo un indigente).

Ya estaba yo harto de eso, así que de repente vi que como a 40 metros de la estación había un parquecito muy rico, y pues decidí aventurarme al mismo. Cual fue mi sorpresa que encontré un lugar sin gente, tranquilo y con mucha sombra, pues tenía árboles lo suficientemente grandes. Pero lo que mas me llamó la atención fue que había “camas” iguales a las de mi “noche” anterior (entiéndase bancas), por lo que ni tardo ni perezoso me lancé a acostarme en una de ellas. Y pues claro, ya sin la presión de un policía y con sombrita, pues descanse lo “suficiente” para pasar esas 4 horas de espera, aunque siempre te despiertas cada 10 minutos para evitar que te asalten o te bolseen (la paranoia siempre presente, claro está). Así que la banca y yo fuimos uno mismo de nuevo, pero ahora con la vista de un parque verde y frondoso. No se bien, pero creo que Mario se quedó jetón en el piso de afuera de la estación, y la gente hasta le aventó monedas pues lo vieron como indigente (claro, hasta despierto lo hacen las personas).

Ya llegó la hora de abordar el tren, y del viaje de 4 horas, pues no sentimos nada, ya que simplemente caímos como tapa de excusado, por lo que no me enteré como es que llegamos a la estación, y como perforaron los “boletos” del tren cuando nos bajamos. Llegando al hotel, obviamente lo primero fue comer algo, y descansar, al mismo tiempo que bañarme, pues el acostarse en las bancas del parque y andar de noches de “fiesta” no es precisamente algo muy limpio que digamos. Pero bueno, como deben de suponer, Mario llevaba como 3 días sin hacerlo y ya hasta las moscas lo odiaban por “sucio”.

Ese fue el viaje a Pamplona, todo lo involucrado y lo que me tocó vivir a mi, claro que por otra parte, como lo he dicho, el correr de nuevo con los toros es algo que no repetiría, simplemente porque igual ya no lo cuento esta vez, y la gente se tendrá que conformar con las leyendas de mi vida, en lugar de yo poder transmitirlas de viva voz a ustedes. Los nombres y lugares de las cosas NO fueron cambiados, para que si ustedes conocen a alguno de los agraviados, se puedan burlar libremente de él, o de las situaciones vividas (sobretodo de Mario). Y para acabar un chistorete: ¿Por qué Cuauhtémoc Blanco está agradecido con Lavolpe?, pues porque le dio cuello. (duh).

Buena semana a todos, y ya viene un puente.

2 Comments:

At 11:18 AM, Anonymous Anonymous said...

El blog es muy bueno...desafortunadamente el comentario final (el súper chiste del jorobado aquel)no fué muy grato (Bueno que se puede esperar de un americanista) jaja... 'Che Marco, deja de botanearte a tu amigo Mario en cada blog que haces, aunque bueno de alguna manera lo vuelves el co-protagonista en tus historias jaja... Ro

 
At 10:48 AM, Blogger ulises said...

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