Thursday, May 04, 2006

Anéctoda chistosona...

Pues este es un post muy rápido, ya que la verdad estoy un poquito cansado, pero no quería dejar pasar mucho tiempo sin uno; ya que agradezco de corazón la gente que se mete aquí para leer. Y a todos ellos pues saben que se les agradezco, ya que sencillamente el tomarse el tiempo para dedicarse a leer tanto babosadas como aventuras “divertidas” me hace darme cuenta o que escribo “mas o menos” o que sencillamente la gente se mete para reírse lo mal que escribo. Más adelante contaré del curso de animadores, pero es después.

Quería contar que pues ayer tuve una aventura “divertida”; resulta ser que como cada miércoles me preparé para mi partido semanal de fútbol rápido, en una cancha que está por mi casa, como a 10 minutos y la verdad pues se antojaba que estaría bueno. El caso es que dejé el coche en un terreno junto a la cancha, donde por cierto, somos el último equipo en jugar, y pues cuando acaba el partido apagan todas las luces. Ya que estaba estacionado, me bajé con mis pants, (no “el pants” como dice Mario) y mi sudadera con gorrito y bolsas. El caso es que ya que estaba fuera del coche y cerrado, pues si sentí que traía mi cartera; pero no las llaves del vehículo. ¡No puede ser! La verdad era una mentada, sencillamente porque como alguien puede ser tan guey. Para eso pues me tranquilicé y pues pensé que podía ir a mi casa por las llaves de repuesto, pues está a 10 minutos, que no es tanto.

Mario me prestó su coche, y al empezar el último cuarto, me lancé en su Tsuro a mi casa, para ir por el duplicado. Pero claro, no podía faltar que los típicos taxis estaban bloqueando la calle para ver quien agarraba pasaje (no se porque se pelean, pero cada quien persigue la chuleta como puede). Pues al final llegué a mi casa, tomé las llaves y cuando iba de regreso, pues la verdad empezó a llover como si Dios estuviera llorando. De la nada empezó a caer el agua, pero durísimo, así que el regreso tuvo que ser lento, añadiéndole que los limpiadores de Mario solo ensucian mucho más el parabrisas.

Pude por fin llegué a la cancha cuando estaba todo apagado, y Mario esperándome bajo la lluvia (que ameno) cuando pues ya abrí el coche y lo prendí con las llaves de repuesto. Cuando salimos del terreno lo cerraron con candado y lo apagaron todo, así que nos decidimos a ir a cambiar estampas del famoso álbum del mundial; cuando de repente me doy cuenta que no encuentro las llaves del coche. ¡No es posible!, por lo que me paro y pongo a buscarlas como loco, y nada de nada, por lo que me di vuelta en U pensando que lo dejé tirado en el terreno.

Obviamente al llegar pues estaba todo cerrado y lloviendo a cántaros, por lo que pues pensé que lo mejor sería ponerme mis pants y la sudadera para saltarme la barda como vil ratero. Pero pues ya cuando estaba todo vestido y listo para irme, de repente siento un pequeño bulto en la sudadera. Y si; como adivinaron, las malditas llaves estaban en mi bolsa de la sudadera, es decir, todo el tiempo estuvieron ahí y el menso de Marco jamás se le ocurrió buscar ahí.

Se aceptan burlas y críticas a la ineptitud.. jejejeje